viernes, 2 de enero de 2026

Kaiser Karl V

Kaiser Karl V. Karl Brandi. 1937. F. Bruckmann. 568 pp.


Cada generación llega a lo que le es propio a través de la experiencia de los antepasados.


Libro Primero.

Dinastía. Tierras y Reinos. Juventud del Emperador.

I. El duque de Borgoña.

La biografía de Carlos V inicia antes de su nacimiento, y su ascenso real se debe en gran medida a las bases que sus antepasados crearon. Borgoña fue un ducado consolidado por Felipe el Bueno y expandido por su hijo, Carlos el Temerario. El matrimonio de la hija de este último, María, con Maximiliano, hijo y heredero del emperador del Sacro Imperio Romano Germánico, Federico III, creó el escabel desde el cual Carlos alcanzaría los títulos de Rey y Emperador.

Expansión del Ducado de Borgoña

Felipe el Bueno fundó la Orden del Toisón de Oro el día de su boda el 11 de enero de 1430. Tenían su Capítulo en los coros de las catedrales, y aún hoy se encuentran sus escudos en Notre Dame de Brujas, en Saint Rombaut de Malinas y en Santa Eulalia en Barcelona. A través de su canciller, el capítulo externaba a los monarcas sus opiniones y amonestaciones. Igual poder de reprensión tenían los directores espirituales, como hizo el obispo de Chalons ante el duque de Borgoña, cuando representó mediante una dama, llamada Honra de príncipe, la persecución que de ella hacían Francia, el Imperio, Borgoña y cuatro mozalbetes llamados Pereza, Voluptuosidad, Adulación y Codicia. La Fiesta de los Faisanes, de 1454, mitad maravillosa, mitad grotesca, fue una exaltación de las virtudes caballerescas en medio del dispendio. Las Memorias de Felipe de Commines muestran la barbarie y el valor, la destrucción y la hospitalidad que estos caballeros eran capaces de desplegar. Comienzan a surgir, más allá de la ambición de posesión, las aspiraciones de la unidad territorial y la creación de un verdadero estado.

Tras la muerte de Carlos el Temerario (1477), Luis XI de Francia se lanza sobre las posesiones de éste. En Gante, los consejeros de María son ajusticiados. Maximiliano, prometido de María aparece ante Gante y es aclamado por el pueblo. En 1478 nace Felipe el Hermoso y en 1480, Margarita. María muere en 1482 a los 24 años. Inestabilidad política en el reino de Francia y en el ducado de Borgoña. Pueblos, súbditos y aliados tornadizos y volubles. Duque Alberto de Sajonia, un apoyo constante en esta época. Margarita prometida al delfín como rehén de paz y apartada al voltear las tornas. Con la toma de Alberto de Sajonia de Brujas y Gante, Maximiliano queda como claro triunfador en 1493.

Felipe el Hermoso obtiene la mayoría de edad a los 16 años y entra en Lovaina en 1494 como legítimo señor del país. Un tratado de comercio con Inglaterra concede margen a Borgoña contra Francia y se consolida el gobierno bajo la conducción de familias capaces, respetadas y de abolengo. Maximiliano proyecta un enlace doble al prometer a su hijo Felipe con una hija de los Reyes Católicos, Juana, y a su hija Margarita con el príncipe Juan. Ambos matrimonios se consumaron, pero el joven Juan muere a los 6 meses. Del otro matrimonio nace en Bruselas en 1498, Leonor. La corte se traslada a la tornadiza Gante y aquí nace en 1500, Carlos, y en 1501, Isabel. Tras regresar a tierras españolas, nace en Alcalá en 1503, Fernando. En 1505 nace en Países Bajos, María. En 1506 muere Felipe el Hermoso y cuatro meses después, en 1507, nace en Torquemada, Catalina. Juana pierde la razón y queda confinada en Tordesillas desde 1509. Margarita, hermana de Felipe ocupa la Regencia y se convierte en madre sustituta de Leonor, Carlos, Isabel y María. En España quedaron Fernando y Catalina.

Margarita, llena de juicio y de carácter, con una energía casi varonil, se manifestó como una de las regentes del siglo. Se rodeó de personas destacadas, como Durero, Gattinara y Adriano de Utrecht, de quien sin duda aprendió su piedad sincera, de obras de arte y de libros. Los instructores de los jóvenes corrían a cargo de flamencos y españoles (sobre todo historia y artes clásicas y ejercicios corporales: montar, cazar, manejo de la lanza). De su primer gobernador y camarero Guillermo de Chiévres habría de aprender el carácter mundano. En 1514 casan María e Isabel con los reyes de Hungría y Dinamarca, respectivamente. En 1515, el duque Carlos de Borgoña es declarado mayor de edad. Concluyen la regencia y los cuidados de Margarita. Ese mismo año asciende al trono de Francia, Francisco I. En 1516 muere Fernando de Aragón, abuelo del duque de Borgoña: Carlos es ya rey de España.

II. Rey de Castilla y Aragón.

Francisco Jiménez de Csneros, despreciando la vida y desde el renunciamiento, entra en la historia universal. Inicia la reforma de la iglesia española: impuso la explicación de los evangelios durante la misa, ordenó el registro de los bautizos, ordenó la residencia de los obspos en sus catedrales... una reforma antes de la Reforma. Impulsó la expulsión de los judíos, fortaleció el estado frente a la nobleza y el feudalismo, acotó a la clase media burguesa y dio corregidores a las ciudades. En 1507 le fue otorgado el capelo cardenalicio. 

A la muerte de Fernando de Aragón, queda Cisneros como regente de Castilla, el arzobispo de Zaragoza como regente de Aragón, y Adriano de Utrecht queda como regente por voluntad de Carlos. Inician los desencuentros con Chiévres (y con Carlos). La baja política cortesana a todo lo que da. Invasión de Juan de Albrit, repelido por Cisneros. Intrigas en la Corte contra Cisneros. Chiévres renueva el Tratado de Comercio con Inglaterra y pacta el Tratado de Noyon que promete en matrimonio a Carlos con Louise, hija de Francisco I. Parten Carlos, Leonor y la Corte de Ulissingen y desembarcan en Villaviciosa. ¿Chiévres impidió el encuentro de Carlos con Cisneros? La ruta de la Corte borgoñona. Muerte de Cisneros en Roa, cerca de Valladolid, antes de encontrarse con Carlos. Encuentro de los hermanos Fernando y Carlos. Salida de Fernando a Países Bajos al encuentro con la tía Margarita. El torneo de Valladolid, borgoñones contra españoles... la sangre corría en arroyos

Carlos comienza a gobernar, encuentra la oposición del imperio e Inglaterra a Francia y el excesivo compromiso de Borgoña, y España, con ella. Conoce los problemas al interior de Aragón y de Castilla. Memoria de Pedro Ruiz de Villena: la conducción del estado por funcionarios capaces. Justicia y templanza. Reforma al sistema: los falsos denunciantes, los honorarios de los jueces, apelaciones ante nuevos jueces, el contenido de oro de las monedas, impuestos progresivos, eliminación de fueros. La oposición de las cortes: recusación de sauvage como presidente, subordinación del príncipe a ellas, prohibición de exportar oro, cargos sólo a españoles, uso del español por el rey, que los impuestos los cobren las ciudades. Agitación contra los extranjeros. El foco del enojo popular son Carlos, Chiévres y Sauvage. Al morir éste, lo reemplaza Maturino Gattinara, favorito de Margarita, y quien construyó el sistema central del gobierno de Carlos. Muere el emperador Maximiliano I. El rey sale del país a recibir el imperio, y se da la señal para el levantamiento popular. Chiévres deja solo a Adriano con la revuelta.

III. Archduke of Austria and Holy Roman Emperor of the German Nation.

Carlos V heredó un vasto pero fragmentado imperio: los territorios austríacos (Tirol, Estiria, Carintia, Carniola), los Países Bajos, el Franco Condado, y —tras la muerte de su abuelo Fernando el Católico— los reinos de Castilla, Aragón, Nápoles, Sicilia y las colonias americanas. Sin embargo, su conexión con las tierras alemanas y austríacas era casi simbólica: no hablaba alemán, no las había visitado, y su educación en Flandes lo distanciaba de la cultura y política germanas.

Maximiliano I, dejó un legado ambiguo: aunque logró consolidar la influencia de los Habsburgo en Europa mediante alianzas matrimoniales, su gestión financiera fue desastrosa. Sus ambiciones —expansión en Italia, lucha contra Francia y los turcos— agotaron los recursos de los territorios hereditarios. A pesar de ello, sentó las bases para que Carlos V heredara una posición única: la posibilidad de unir bajo su cetro España, Austria, Borgoña y el título imperial.

La elección imperial (1519). La muerte de Maximiliano en 1519 desencadenó una lucha por la corona imperial entre los candidatos a sucederle:

  1. Carlos I de España.
  2. Francisco I de Francia.
  3. Enrique VIII de Inglaterra.
  4. Friedrich el Sabio de Sajonia.

Carlos, aunque joven, contaba con el apoyo de su tía Margarita de Austria (gobernadora de los Países Bajos) y de banqueros como los Fugger, quienes financiaron su campaña con casi un millón de florines de oro. La estrategia consistió en:

  • Sobornos a los príncipes electores.
  • Promesas dinásticas (matrimonios, como el de su hermana Catalina con el hijo del Elector de Brandeburgo).
  • Presión militar: el uso del Schwäbischer Bund (liga de ciudades y nobles suabos) para neutralizar la influencia francesa en Alemania.
  • Propaganda: Se explotó la memoria de Maximiliano, popular en Alemania, y se presentó a Carlos como el candidato "nacional" frente al peligro de una dominación francesa

La elección, celebrada en Frankfurt el 28 de junio de 1519, fue unánime (excepto el voto del Elector de Brandeburgo, que lo hizo bajo coacción). Carlos fue coronado rey de los Romanos en Aquisgrán (1520), adoptando el título de "Emperador electo".

La adquisición de Württemberg (1519–1520). Los consejeros de Carlos, como Zevenbergen, vieron en el ducado de Württemberg —estrategicamente ubicado entre Austria y los territorios suabos— una oportunidad para consolidar el poder de los Habsburgo en el sur de Alemania. Tras la derrota del duque Ulrico de Württemberg por el Schwäbischer Bund, los Habsburgo adquirieron el territorio en 1520, a pesar de la resistencia inicial de la corte por su alto costo (300,000 florines). Esta adquisición fortaleció su influencia en el Círculo de Suabia y bloqueó la expansión francesa hacia el Rin.

La Dieta de Worms (1521). El reinado de Carlos coincidió con el estallido de la Reforma Protestante. En 1521, la Dieta de Worms lo enfrentó directamente con Martín Lutero, cuya crítica a la Iglesia católica había ganado apoyo entre nobles, ciudades y el pueblo alemán. Los estados alemanes, liderados por Federico de Sajonia, exigieron que Lutero fuera escuchado antes de ser condenado, según la capitulación electoral que garantizaba derechos procesales a los súbditos alemanes. Carlos, criado en la ortodoxia católica, inicialmente intentó mediar, pero la presión de la Curia romana, representada por Hieronymus Aleander, y su propio sentido del deber dinástico lo llevaron a rechazar las ideas de Lutero. En su famosa declaración del 19 de abril de 1521, Carlos condenó a Lutero como hereje: "Es una vergüenza que, por nuestra negligencia, la herejía penetre en los corazones de los hombres". Sin embargo, el Edicto de Worms (25 de mayo de 1521), que prohibía las ideas luteranas, fue poco efectivo, los príncipes alemanes protegieron a Lutero, y la Reforma se extendió rápidamente. Este conflicto marcó el inicio de las guerras de religión que dividirían a Alemania y Europa.

Francisco I, derrotado en la elección imperial, buscó debilitar a Carlos mediante alianzas con Enrique VIII de Inglaterra (en el Campo de la Tela de Oro, 1520) y los estados italianos.

Carlos V soñó con un imperio universal cristiano, uniendo Europa bajo su cetro para luchar contra los turcos otomanos (que amenazaban Hungría y Viena) y reformar la Iglesia. Sin embargo, la realidad fue distinta:

  • Falta de recursos: Los territorios heredados estaban endeudados, y las guerras (contra Francia, los turcos y los príncipes protestantes) agotaron las finanzas.
  • Resistencia local: Los estados alemanes, celosos de su autonomía, rechazaron una centralización imperial.
  • División religiosa: La Reforma fragmentó la unidad cristiana, haciendo imposible su proyecto de cristiandad unida.

El ocaso del sueño imperial. Para 1556, agotado y enfermo, Carlos V abdicó:

  • Cedió España, los Países Bajos y las colonias a su hijo Felipe II.
  • Dejó el título imperial a su hermano Fernando I, quien gobernaría Austria y el Sacro Imperio.

Su reinado había sido un intento de revivir el imperio de Carlo Magno, pero la Europa del siglo XVI ya no era la del medievalismo universal. La Paz de Augsburgo (1555), que permitió a cada príncipe alemán elegir entre luteranismo y catolicismo, simbolizó el fracaso de su visión unitaria.

Carlos V encarnó la tensión entre el ideal imperial y las realidades políticas de su tiempo. Su reinado fue un puente entre la Edad Media y la Europa moderna, marcado por:

  1. La globalización de los Habsburgo (unión de España, Austria y América).
  2. El conflicto religioso (Reforma y Contrarreforma).
  3. El surgimiento del estado-nación (Francia e Inglaterra), que erosionó el poder imperial.

Su figura sigue siendo símbolo de un mundo en transición, donde la ambición dinástica chocó con las fuerzas del cambio social y político. Como escribió su canciller Gattinara: Sois el camino hacia la monarquía universal, la unión de la cristiandad bajo un pastor. Pero la historia demostró que ese sueño era insostenible. 

IV. La idea de herencia y el imperio mundial.

El reinado de Carlos V (1500–1558) fue un "imperio universal" no solo por su extensión territorial, sino por su ambición de unir a la cristiandad bajo una misma corona. Sin embargo, su poder no se construyó mediante conquistas militares, sino a través de alianzas matrimoniales y herencias dinásticas, un legado de su abuelo, Maximiliano I. Este enfoque pacífico y calculado, permitió a la Casa Habsburgo consolidar su influencia en Europa mediante matrimonios estratégicos. Leonor, reina consorte, primero de Portugal y luego de Francia; Isabel, reina consorte de Dinamarca, Noruega y Suecia; María, reina consorte de Hungría y Bohemia; Catalina, reina consorte de Portugal; la tía Catalina, reina consorte de Inglaterra. Red de alianzas que reforzaba su hegemonía.

La relación entre Carlos y su hermano Fernando I (1503–1564) ilustra la tensión entre el ideal dinástico y las ambiciones personales. Tras la elección de Carlos como emperador en 1519, surgieron disputas sobre la distribución de los territorios hereditarios. Fernando, inicialmente marginado en España, recibió finalmente los ducados austriacos (1521) y fue nombrado regente imperial en Alemania. Los Tratados de Bruselas (1522) consolidaron esta división: Fernando obtuvo el control de Austria, Bohemia y Hungría, mientras Carlos conservaba los Países Bajos, España y los derechos imperiales. Esta partición no fue un acto de debilidad, sino una estrategia para asegurar la estabilidad del imperio, permitiendo a Fernando casarse con Ana de Hungría y Bohemia, fortaleciendo así la presencia de los Habsburgo en Europa Central.

Mientras Carlos consolidaba su poder en Alemania, España ardía en revueltas. La Revuelta de los Comuneros (1520–1521), liderada por ciudades castellanas como Toledo y Valladolid, reflejaba el descontento contra el gobierno de los consejeros flamencos y la ausencia del rey. Los comuneros, aunque invocaban lealtad a la monarquía, exigían reformas y la expulsión de los extranjeros. La derrota en la Batalla de Villalar (1521) y la ejecución de sus líderes (Padilla, Bravo y Maldonado) marcaron el fin de la rebelión, pero también revelaron la fragilidad del sistema. Paralelamente, en Valencia, la Germania (una revuelta de gremios contra la nobleza) demostró los conflictos sociales subyacentes. Carlos, apoyado por la nobleza y el clero, restauró el orden, pero a costa de profundizar las divisiones internas.

La política exterior de Carlos se centró en contener a Francia, gobernada por Francisco I. La alianza con el Papa León X (1521) fue decisiva: el pontífice, temeroso del avance francés en Italia, apoyó a Carlos a cambio de concesiones territoriales (como Parma y Piacenza). Esta alianza permitió la investidura de Nápoles y sentó las bases para la Guerra de los Cuatro Años (1521–1526). Tras la muerte de León X, la relación con el Papa Adrián VI (1522–1523), antiguo tutor de Carlos, fue más compleja: aunque compartían una visión reformista, las tensiones por la influencia española en la Curia Romana limitaron su colaboración.

El reinado de Carlos coincidió con la expansión española en América. La expedición de Magallanes (1519–1522), que completó la primera circunnavegación del globo, abrió rutas comerciales hacia las Molucas, pero también generó conflictos con Portugal por el control de las especias. En México, Hernán Cortés conquistó el Imperio Azteca (1519–1521), enviando a España tesoros que asombraron a Europa. Los dibujos de Durero. Sin embargo, la explotación de los pueblos indígenas, denunciada por fray Bartolomé de las Casas, mancó el legado moral del imperio. Las Leyes Nuevas (1542), que buscaban proteger a los indígenas, llegaron tarde para evitar el colapso demográfico y cultural.

Carlos V gobernó un imperio donde no se ponía el sol, pero su grandeza tuvo un costo: guerras constantes, deudas insostenibles y tensiones religiosas (la Reforma protestante). Su abdicación en 1556 dividió el imperio: España y los Países Bajos para su hijo Felipe II, y Austria para Fernando. El imperio de Carlos V fue un proyecto ambicioso, basado en el derecho dinástico y la diplomacia, pero también en la represión y la explotación. Su legado es paradójico: mientras consolidó el poder habsbúrgico en Europa, sentó las bases para los conflictos religiosos y las crisis financieras que marcarían el siglo XVI. Su visión de unificar la cristiandad bajo un solo cetro chocó con la realidad de un mundo en transformación. Su figura encarna el ocaso del ideal medieval de un imperio universal y el nacimiento de la Europa moderna, fragmentada y en conflicto.

Libro Segundo.

Mantenimiento del poder heredado. Años de desenvolvimiento.

 V. El Imperio, los estados europeos y la lucha por Italia


Para saber más: